jueves, 6 de junio de 2013

Este más siempre resta






Yo sé que tú escribes. Desde el día en que te miré, sabía que escribías. Te habría pasado por alto. Podrías darme igual ahora. Es increíble cómo podemos crear belleza, cómo podemos descubrirla en alguien cerrado como una cueva, cuando se nos abre, cuando te abres. Es una ilusión tan anestésica, tan calmant
e y alcohólica. Siento que me estás abriendo un mundo, un país, una historia escrita en caracteres que yo no puedo entender. Y tú me la cuentas cada día de una manera, cada día mejor, en una deliciosa escala hasta que no puedes entenderla y te callas. Y yo, que empezaba a hablar tu lengua, olvido las letras y las formas y me caigo, reboto y te busco, sin querer, cómo un peregrino que intenta encontrar el camino arrastrado por la lluvia. La cueva cada vez es más grande, por eso cada vez, busco más dentro, sedienta, sin saber si en verdad me gusta lo que encuentro.

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